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El adulto juega un papel muy importante en la adquisición del lenguaje del niño/a. Ya desde los primeros meses el niño/a empieza a utilizar las primeras vocalizaciones; lo que se conoce como balbuceo.

A los 6 meses empieza a imitar sus propios sonidos y los del entorno aunque no tienen por qué ser del todo correctos. Es la etapa de la ecolalia.

A los 8 - 10 meses el niño es capaz de alternar la mirada hacia el objeto y el adulto, siempre y cuando el objeto este presente.

Hacia los 9 meses si el niño no tiene a su alcance el objeto, lo señala. El gesto tiene un papel fundamental en la comunicación pre-verbal.

Mediante estas estrategias comunicativas utilizadas por el niño, el adulto puede interpretar y deducir el significado de las emisiones que produce y atender sus necesidades.

A partir de los 11 - 12 meses los niños suelen iniciar la producción de las primeras palabras, aunque aún van acompañadas por el gesto.

Alrededor de los 18 meses juntan dos palabras y empieza a disminuir la utilización del gesto para dar paso al lenguaje verbal.

Para ofrecer un dato cuantitativo aproximado, alrededor de los 24 meses pueden haber adquirido las 30 primeras palabras produciéndose un incremento espectacular en los meses posteriores.

Entre los 24 - 30 meses aparecen secuencias telegráficas de tres elementos y a los 36 meses ya pueden producir frases coordinadas.

SIGNOS DE ALERTA:

A partir de los datos orientativos anteriores podemos indicar los siguientes signos de alerta:

• Con 18 meses no produce ninguna palabra.
• El niño se apoya excesivamente en el gesto, más que en la palabra.
• El niño no utiliza ninguna estrategia comunicativa de las expuestas anteriormente ni mantiene el contacto ocular.
• El niño (a partir de 12 meses) se limita a repetir aquello que dice el adulto sin tener iniciativa ni intención comunicativa.
• Si con 3 años los padres o las personas más cercanas al niño tienen dificultades para entenderle.

Estos son algunos datos que pueden ayudar para saber cuál es el perfil sobre el momento lingüístico en que se encuentra el niño. Esta información es únicamente una pauta orientadora sobre aquellos comportamientos lingüísticos más habituales que se producen en determinadas edades, las educadoras
de la escuela infantil y su pediatra habitual pueden ayudarle en la valoración de su caso concreto. Si la dificultad es muy evidente, solicite asesoramiento.